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viernes, 3 de mayo de 2013

Cuento de Primavera - Un sueño.



Cuando la vi por primera vez presentí que iba a ser mía. Ella no lo sabía aún. De hecho no sabía que era sumisa ni que en un corto periodo de tiempo sería capaz de abstraerse disfrutando de refinados placeres diferentes a lo que ella hasta ese momento conocía.

En su interior la eterna batalla de la razón contra el deseo reprimido por experimentar situaciones y fantasías cautivas por el miedo a lo desconocido o la autocensura de una educación conservadora lastrada por una vida complicada y difícil hasta hace unos años.
Pero se abre un horizonte nuevo en el que ella se mira y recrea pensando en avanzar venciendo esos miedos y evitando dar un mal paso que la lleve de nuevo a la caverna oscura de donde por fin se atrevió a salir para ponerse en mis manos. Todo es un juego lleno de sorpresas y desvaríos. Un abanico de diversión misteriosa donde la ansiedad irá haciendo presa de su deseo para catapultarla a la búsqueda de sensaciones.

Estas llena de dudas y miedos. Es comprensible que lo desconocido te desordene mentalmente, te provoque pánico escénico y te den ganas de huir. Pero huir de que o de quien? De ti misma en definitiva por que tu peor enemigo lo llevas en tu interior. Un enemigo al que finalmente dejarás salir para sentir como se te llena el alma de vida.

Todo un clásico que no podia faltar aqui.....



No luches contra algo que sabes que no puedes vencer jamás. Por mucho que evites pensar en ello, finalmente siempre habrá un espejo que te recuerde lo que eres y lo que tienes dentro secuestrado. Ese espejo que cuando te refleje desnuda y sincera contigo misma te dirá el camino que has de escoger para retomar la vida que un día dejaste aparcada, una vida que tenias pendiente de vivir y que ahora, saldadas tus deudas, recobras de nuevo para disfrutarla intensamente. Busca ese espejo y desnúdate. Desnuda tu alma también. Observa lo que te devuelve el espejo y disfruta de lo que ves.

Cambia tu piel y deja que a través de los poros entre en ti esa corriente de aire fresco que deseas sentir, que oxigene tu sangre y te de la vitalidad que tenias olvidada. Siéntete una mujer nueva, renovada, que desafía al mundo sabiendo lo que es y que con solo alargar la mano encontrará ese bastión de fortaleza que ha decidido escoger.

No temas nada. Eres tu quien ha decidido libremente coger la mano que se te ofrece. A ella te sujetas para sentirte segura y fuerte en tu aventura, en la metamorfosis que vas a experimentar y de la que saldrás como la mujer nueva que eres, con una sonrisa feliz en el rostro, con el brillo en la mirada y los sueños amontonados en la mente. Todos por vivir, todos por disfrutar…. Todos para sentirte llena de vida.

Busca ese espejo y mírate bien porque dentro de poco lo que ves hoy no será ni parecido a la realidad que eres. Esa imagen distorsionada que ves no eres tu sino los cimientos sobre los que vas a construir la mujer nueva que nunca dejo de estar en tu interior. Una mujer segura de sí misma que decide a quien se entrega y a la que ninguna tormenta asustará ya.

Porque con solo alargar la mano…….

viernes, 7 de enero de 2011

Un Cuento de Invierno.

Aquel hombre maduro, curtido en mil batallas, hacia ese paseo casi todos los días.Un paseo largo por una larga avenida sin nombre de una ciudad sin nombre.

Era una tarde gris de otoño y la acera estaba barrida por las hojas que arrastraba una ligera brisa fría.

El hombre maduro se subió un poco el cuello del abrigo negro y metió de nuevo las manos en los bolsillos. Aquellos bolsillos que ahora estaban vacios y de los que nada podía perder.

Con su andar pausado, sus cabellos blancos y aquel abrigo negro, inspiraba un cierto aire de paz no exento de severidad. Una mirada fría, apenas sin atisbo de emociones, contemplaba a la escasa gente con la que se cruzaba sin prestarles realmente mucha atención.

De pronto una joven se detuvo delante del hombre maduro impidiéndole el paso. La joven, visiblemente alterada y en cierto modo confusa articulo unas palabras:

- Hola….es usted…..usted… es…

El hombre maduro con una mirada interrogante espetó: Dígame, joven.

De nuevo, la joven musitó otra corta frase: Llevo años buscándole!!!

El hombre maduro, sin la más mínima señal de sorpresa ni emoción respondió calmadamente, como siempre: “bien, si, ya me ha encontrado, yo soy yo”

Unos segundos de silencio e intercambios de miradas frente a frente que se interrumpieron de pronto por una ráfaga de frio viento que levantó las hojas del suelo haciendo que los dos personajes miraran alrededor como buscando refugio.

- Bien, señorita, dígame. No nos vamos a quedar aquí parados eternamente con este frío.

-Me recuerda?

-Si, te recuerdo perfectamente. Sales de mi pasado, respondió el hombre maduro asintiendo y relajando el rostro.

-Le he buscado durante mucho tiempo

-Siempre supiste donde encontrarme.

-No me he atrevido a buscarle, usted sabe bien la razón.

-No. No sé qué razones pudiste haber tenido para tu desaparición ni para no buscarme después.

-Podemos hablar unos minutos? Prometo no robarle mucho tiempo. Allí hay un café, podemos sentarnos y tomar algo mientras charlamos. Le parece bien?


El hombre maduro asintió de manera resignada y tomando a la joven del brazo y sin decir palabra, echo a andar en dirección a aquel café que dejaba ver una luz amarillenta y cálida a través de sus ventanales.

Una vez dentro del café, aquella joven se despojó de su abrigo mostrando sus formas encantadoras y con una sonrisa miró al hombre maduro que había tomado asiento también después de quitarse el abrigo. Unos segundos de silencio siguieron a la marcha del camarero que les atendió y entonces ella rompió a hablar de forma nerviosa.

-Le he buscado desde hace tiempo. Nunca deje de pensar en usted y siempre he deseado llamarle y pedirle que nos viésemos, que teníamos que hablar. Me he sentido perdida sin usted, como una obra inacabada, pero al mismo tiempo tenía el temor de su negativa por mi forma de huir, de salir corriendo escondiendo mis miedos.

-Bien, aquí estamos entonces por que la casualidad nos ha reunido. Ahora habla.

-Usted sabe que le he necesitado siempre a mi lado, que es la única persona que me ha hecho sentir paz y sosiego, que me ha conducido siempre y me ha enseñado, me ha hecho crecer, me ha dado aplomo y firmeza para enfrentarme con mis fantasmas……

-Y de que sirvió todo aquello? Desapareciste, huiste, te escondiste….no sé cuál es la forma más adecuada de definirlo. Te perdiste en el pasado y jamás quise buscarte para no despertar de nuevo esos fantasmas que te habían hecho huir.

-Pero siempre estuve ahí, esperando su llamada y con miedo a dar yo el paso por no encontrarme su rechazo.

-Eso lo sabías tú, yo me limite a respetar tu silencio, tu desaparición...en definitiva, tu elección….


Se hizo un espeso silencio mientras se acercaba el camarero y depositó en la mesa dos tazas de café humeante, muy reconfortantes tal como estaba la fría tarde.

A continuación la joven reanudó un largo monólogo atropellado mientras el hombre maduro se abstraía del contenido de aquel discurso saboreando despacio el café. Miraba a la joven y recordaba el pasado. Reflexionaba acerca de aquellos días donde todo parecía perfecto…..

Pausadamente el hombre maduro se puso en pié, metió la mano en el bolsillo y sacó un billete murmurando “será suficiente” mientras se ponía el abrigo.

Mirando a la joven a los ojos, paso la mano por su rostro y le dijo pausadamente

-Me marcho, se hace tarde. Medita antes de nada, reflexiona y mírate por dentro. Yo siempre soy fácil de encontrar cuando se me busca pero no me llames si no tienes nada que decir y sobre todo, la clara disposición de venir humillada a dar en vez de tanto pedir. La generosidad se muestra así. Sabes que tu entrega no será a cambio de nada, pero demuestra antes. Cuando tu alma está vacía, cuando sientes la soledad a pesar de estar rodeada de gente, cuando huyes y te escondes, cuando recuerdas y te duele.... Ya sabes las preguntas y conoces las respuestas. Ahora solo tienes que asumirlo, ser sincera contigo misma para empezar y tener el valor de saltar. Y no lo olvides, pase lo que pase, sé siempre muy feliz. Haz todo lo posible para ello.

El hombre maduro salió pausadamente del Café sin mirar hacia atrás. En la puerta se subió de nuevo el cuello del abrigo. Si, hacía mucho frio ya.

Continuo andando pausadamente mientras buscaba algo en sus bolsillos pero no había nada. Apretando con las manos notaba ese vacío. No había nada.

Su pensamiento se centro en algunas de sus frases preferidas mientras se le venía al rostro una sonrisa cínica….. "Quien no quiere tu mano, no merece tu tiempo…".

Quizá la mejor de todas, de cosecha propia, es la que mejor se adaptaba siempre a este tipo de situaciones “No se puede llorar la pérdida de lo que nunca se ha tenido”…..

lunes, 23 de agosto de 2010

Una Noche De Agosto

13 de Agosto de 2010

Tengo que salir de viaje pero me hablan de ir a tomar algo a un nuevo espacio donde los habitantes del Alma Zen han comenzado a organizar sus veladas. Se trata de los antiguos secaderos y almacén de Tabacalera, en la zona de Embajadores en Madrid.

Son inmensas galerías abovedadas donde en sus mejores días había toneladas de tabaco y que hoy, en desuso industrial, se ha cedido para actividades culturales o algo asi…. Se dice “actividades alternativas”?.

Es un mix difícil de digerir…. rastas, mocitos con monopatín y niñas con minifalda que simplemente van a pintar la mona y tomar una cerveza. No hay autentica privacidad y eso le da quizá un encanto especial.

En el inmenso patio que en su día era zona de carga, hay varios bares montados con sus terracitas y un par de barbacoas que despiden un aroma que invita a desmanes y no dejamos de prestarles atención. Hay que socializar y mezclarse con otras tribus.

Bueno, es cosa de tomar una cerveza prudente y después coger carretera hasta donde he de estar mañana en la mañana. Le robo unas horas al sueño pero me encuentro de nuevo con gente conocida del ambiente a la que me apetecía volver a ver.

Había quedado previamente con Corazón Oscuro y allí nos plantamos a ver diversas actividades que han programado y de las que tenéis imágenes y detalle en el blog del Alma Zen (http://almazends.blogspot.com/) . Merece la pena dar un vistazo al blog que tan cuidadosamente atiende arcilla entre otros.

Me encantó la performance de Akhesa que con jesús realizó una espectacular escena que mantuvo en silencio a los asistentes…que no solo eran gente “de negro” sino que se añadieron unos cuantos que pasaban por allí y que seguramente cuando salieron de ese espacio, añadieron a sus noches alguna fantasía. Se veían “caritas” y detalles.

A las doce me puse en marcha haciendo un esfuerzo y sin dejar que la pereza me venciese por lo que me perdí una suspensión improvisada de Corazón Oscuro a arcilla que por las imágenes que he visto, debió de quedar mas que bien.

No fue una noche especialmente calurosa y finalmente, se agradecen estas reuniones que lidera el colectivo del Alma Zen haciendo esfuerzos que son dignos de elogiar y que sirven para que nos reunamos con mas o menos frecuencia unos cuantos, incluidos los que como yo, no son habituales.

Y es que como dice mi buen amigo GOG…tengo que salir más y relacionarme.

martes, 7 de abril de 2009

Un juego de amigos.

Hacia tiempo que nos conocíamos. Las cosas iban bien, nuestra relación cada día iba un poquito más allá. Recuerdo aquellos primeros días que los pasábamos charlando de todo un poco.

Un día me pidió que fuese su puta (palabra cariñosa) siempre me decía que eso era para El. No tenia que llamarle con ningún otro nombre, solo por el que le conocí, eso si, siempre de usted.

Todo iba bien, me respetaba y yo a El. Entendía mis malos momentos así como yo su carácter. A veces llego incluso a llamarme a altas horas de la noche, allí estaba yo, siempre a su disposición.

Acepte ser Su puta. Empezó a tener fantasías, algunas eran difíciles de realizar, otras de buscar, intentaba complacerle, pero no siempre las cosas salían como deseaba.

Dudaba de mí, eso hacia me hacia sentir mal (sabia como hacerlo). Tenia confianza en EL, pero no en los demás, sabia que no me haría ningún daño, que cuidaba de mi. Había cosas que no le entendía, me hacían dudar, pero seguía. Intentaba explicarle que no era por El, que buscara gente de confianza, siempre me decía que yo solo debía obedecerle. Obedecerle a costa de que?

Empecé a dudar, a tener miedo, eso hizo que la relación se tambalease. Decidí dejarle, pero siempre regresaba pidiéndole perdón y que intentaría hacer las cosas mejor.

Le necesitaba ,me había acostumbrado a El. Las cosas al tiempo volvían a ser igual. No recuerdo que fue o si ,no quiero recordar. Un día le dije que todo había terminado.

Así como suena, todo había terminado y....desapareció. Se que fui yo la que lo decidió, me sentí mal, abandonada, era lo que yo había decidido. Que esperaba? Los días pasaron y no conseguía olvidarle, fueron demasiadas cosas, demasiados dias, demasiado..todo.

Un día conocí a otra persona, totalmente distinta, cariñosa, amable, siempre todo por favor...yo decidía el momento. Me gano y yo me deje ganar.

Fueron momentos felices, agradables y poco a poco fui olvidando lo que fui. Un día me pidió que hiciera algo por El. Algo diferente, Quería morbo y juego. Me explico lo que deseaba y me sentí feliz de poder hacer algo por EL.

Le esperaría en la casita que siempre nos veíamos , nuestro escondite. Tendría solo la lamparita encendida, creando sombras en la habitación, pero la suficiente para ver.

Le esperaría vestida solo con el conjunto de lencería negro que me regaló. Las medias y esos zapatos de tacón que tanto le gustaban. Me sentaría en el borde de la cama frente al gran espejo que hizo colocar, me vendaría los ojos y esperaría su llegada.

Ese día era uno mas ,un día como otro, lo hacia diferente que yo esperara así, me sentía nerviosa y excitada, muy excitada, era un juego diferente, la situación lo era.

Cuando llegue a la casa ,me di una ducha, quería oler bien. Me había regalado un perfume y dijo donde quería que lo colocase, unas gotitas en cada pezón. Mientras lo ponía note como mi excitación crecía. Me fui vistiendo y con cada prenda notaba una punzada..no quería tener mojado mi tanga cuando llegase, tenia que tranquilizarme.

Cuando terminé, mire para comprobar que estaba todo como había pedido, me senté ,me vende los ojos y espere.

No se que tiempo paso ,no debió de ser mucho era puntual. Sentí la cerradura y alguien entrar. No veía nada, esperé.

Me llego un ligero perfume, lo conocía (confundía los aromas con el que me había puesto yo?)

Sentí que se acercaba, ese perfume lo recordaba, un ligero roce en mi cabeza, en mi cuello, en mi pecho, en mi abdomen, dos dedos me separaron las piernas, ni una sola palabra. Seguía pensando en el perfume, lo recordaba, me estaba excitando. Notaba como me humedecía.

Tiro del sujetador, debía de quitarlo. Un tiron en mis pezones me hizo regresar. Note otra punzada en mi sexo. Tiro del tanga. me puse en pie y fui bajándolo, estaba completamente mojado.

Toco mi cabeza y me senté de nuevo. Un toque en las rodillas, debía de separarlas mas, Otro toque, las separe aun más. Note como sus manos tocaba mi sexo, pellizcaba mi clítoris e introducía sus dedos en mi vagina, estaba a punto, sentía como me humedecía cada vez mas, las palpitaciones aumentaban, mi respiración se aceleraba, tenia próximo el orgasmo...retiro sus manos .El perfume me llego otra vez.

Sentí como se situaba detrás de mí. Necesitaba tener ese orgasmo. Sus manos recorrieron mi cuello, mi espalda, mis pechos, pellizco con fuerza mis pezones....mi orgasmo....

Toco mi sexo...empujo mi codo hacia abajo y comencé a masturbarme. Notaba su respiración detrás de mi, en mi cuello, en mi espalda, sus manos se enredaron en mi pelo tirando de la cabeza hacia atrás, seguía masturbándome, estaba próxima, no podía mas...tiro fuerte de un pezón retorciéndolo y ....tuve el orgasmo...intenso.

Con la respiración agitada, la cabeza que me daba vueltas y las ultimas contracciones.. sentí su voz.

Sus primeras palabras desde que entro: Seguirás siendo mi puta hasta que Yo lo decida, entendido?

Dos lágrimas mojaron la venda que cubría mis ojos.Alegria? Tristeza?

Quien sabe que sentimientos albergaba en esos momentos.

"anónimo"

La Cita.

Mire el reloj. Era hora de comenzar a prepararme.
Dude entre un baño y una ducha. El baño me relajaría pero estaba demasiado nerviosa para permanecer dentro del agua. Se que si lo hacia mi imaginación volaría, no quería que sucediera eso, no podía dejarla volar. Así que me decidí por una ducha.

En la cama estaba todo preparado, manteniendo un orden, el orden en el que serian colocadas. Había un conjunto de lencería, suje y tanga negro, lo había pedido así. Unas medias con un fino liguero de encaje las sujetaría a mis muslos, se veían tan finas que pensaba se romperían al ponerlas. Un vestido negro, recto sencillo, tenía un pequeño escote y cerraba con una cremallera en la espalda. Un cordoncito fino seria lo que llevaría al cuello. En los pies de la cama se veían unos zapatos negros de alto tacón y sujetos al tobillo.

Entre al baño desnudándome lentamente. Sus palabras regresaban a mi mente, movía la cabeza intentando no pensar nada. Los pensamientos me producían excitación.

Sentí el agua caliente caer sobre mi cuerpo, la suavidad y el perfume del jabón. Sentía unas manos, manos que no parecían ser las mías, sentía que me miraban...otra vez la imaginación.

El vapor se acumula en el baño. La suavidad de la toalla envuelve mi cuerpo. Seco cada centímetro de piel...no debo pensar. Le sigue la crema, crema con perfume, el perfume que tanto le gusta. Las manos se deslizan suaves erizando mi piel. El maquillaje solo un poco de rimel en los ojos y rojo en los labios. Miro la ropa que hay sobre la cama, aun queda tiempo, no deseo que este arrugada, debo estar impecable. Un cigarrito me vendría bien, decido beber solo un vaso de agua, tengo la boca seca.

Me miro frente al espejo desnuda. En primer lugar el tanga, una pierna, la otra lo subo lentamente ajustándolo. El suje abrochándolo en mis espaldas. Las medias, se deslizan suavemente por mis piernas, he de tener cuidado, no quiero romperlas. Los zapatos, los ato a mis tobillos.

Me miro de nuevo en el espejo. El vestido, subo la cremallera despacio. El cordón… mis manos en la nuca.

Una vez mas me miro en el espejo y sonrió Ha llegado al hora

Hay una silla, sentada con la espalda recta y mis piernas alineadas, espero.

Espero paciente el saludo de “Buenas noches Mi sumisa”.

De “anónima”

domingo, 31 de agosto de 2008

La Cachorra

Después de mucho hablar, quizá no lo suficiente, hemos llegado al acuerdo de conocernos en persona y comprobar si nuestra aparente atracción nos puede llevar a alguna situación interesante.

Me recibe tal como sugerí, con un ligero vestido veraniego, sandalias con alza y evidentemente, sin ropa interior.

Noto que está a la espera de acontecimientos, expectante y quizá también llena de dudas. Es lo normal.

Después de cerrar la puerta tras de mi, la miro fijamente y le digo “aquí estoy”. Tomo la iniciativa y la atraigo con un suave abrazo, acaricio su pelo y la tomo del recogido que se ha hecho con energía. Levanto su cara y sin mas preámbulos, la beso la boca con fuerza. Siento como se relaja en el abrazo y sin soltarla, paso mis manos por su cuerpo lentamente.

Llego al final de su espalda y dejo mi mano como un aviso a los navegantes. Le doy despacio unos ligeros azotes y empiezo a notar su respiración mas acelerada.

Le suelto y le pido que me enseñe sus dominios. Esta nerviosa? Bien, hablemos unos minutos. Exponemos nuestros puntos de vista, nuestros deseos, nuestras inquietudes, hablamos de conocidos comunes, nuestras experiencias. Unos minutos que sirven para relajar la situación.

Nos hemos acomodado en su dormitorio que será nuestro escenario para éste primer encuentro. Un gran armario con el frontal de espejo domina la situación, justo delante de una gran cama que parece muy confortable.

El espacio es suficiente para lo que tengo en mente y calculo bien la situación ya que no quiero quedarme corto ni excederme en la presentación.

De pronto me levanto de mi silla y la hago poner en pié. Esta esperando ansiosa el momento en que empiece “la acción” y sabe que ahora empieza. La pongo delante del enorme espejo y le digo que se mire mientras permanezco a su espalda.

Acompaño mi presencia con unos ligeros azotes sobre la escueta ropa que lleva puesta y su rostro va cambiando. Mis palabras en su oído van causando efecto y cada vez noto mas acelerada su respiración.

Juego con mis manos bajo su ropa, acariciando, apretando y violando descaradamente su intimidad. Esta empapada y su respiración es agitada. No quiere hoy ataduras por precaución. Pactamos una palabra de seguridad para detener la acción en cualquier momento.

Hoy es un día de presentación nada mas, todo será muy ligero para darle indicios pero no quiero que tenga muchas referencias. Me gusta jugar con el factor sorpresa y asi procederé, con calma y pero sin darle tregua.

Ella se reconoce sumisa aunque carece de experiencia como tal y sé que esta cargada de fantasías pero por otra parte su carácter voluble y en cierto modo rebelde e inconformista me tienen prevenido de no hacerme ilusiones sobre su definitiva sumisión. Mis ideas están claras sobre lo que deseo y no estoy seguro de que las suyas coincidan con las mías así es que paso a paso y muy despacio todo.

De pronto corto en seco la acción y le recuerdo que no me ha invitado ni a un café y que me apetece. Quizá con un poco de desconcierto va a la cocina y me lo pone. Ya lo tenia preparado pero lo habíamos pasado por alto con la emoción de las presentaciones y la charla.

La observo detenidamente. Es bonita, me gusta, se mueve con gracia, tiene una boca sensual, los ojos ahora con un brillo especial. Se que es el mismísimo demonio con su carácter cambiante pero me atrae lo que intuyo que tiene en el interior y deseo hacerme el Dueño de su cuerpo y sus emociones.

Regresamos al dormitorio y sin más preámbulos la pongo de nuevo delante del espejo. Juego con mis manos por su cuerpo pero ya decidido a ir hacia delante mientras susurro en su oído lo que voy a hacer con ella usando las palabras que sé que contribuyen a aumentar su excitación.

Le quito el vestido y le dejo completamente desnuda frente al espejo. Quiero que se vea y que me vea como recorro obscenamente su cuerpo, tocando, palpando, acariciando, apretando, pellizcando todos los rincones, sin dejar nada sin explorar. Le ordeno que abra las piernas y ponga sus manos en la nuca. No quiero que se mueva pase lo que pase. Deseo que se mire ahora así, que se sienta entregada a mis caprichos que sé que es lo que le produce esa sensación especial.

He sacado ese collar que ella espera y se lo he puesto para que se mire. Es un collar de perro, de cuero grueso negro, ancho, con pequeños pinchos y tres chapas doradas. Es un collar de perra para jugar con ella y si se lo gana, llevará mi nombre en una de esas chapas. Pero ahora solo es para jugar. Luego no se lo dejaré. Tendrá que ganárselo.

He empezado a azotarla suavemente y se que quiere mas. La humedad que corre por sus muslos es delatora. Ahora cojo un gran pañuelo negro y tapo sus ojos. A partir de éste momento jugarán sus sentidos. Ella me ha dado su conformidad.

La cojo de los hombros y la arrodillo en la cama, abierta de piernas y a la altura exacta para que me saque el miembro y la coja desde atrás como a la perra que lleva dentro y la dé media docena de fuertes sacudidas que la hacen temblar mientras me dice que soy muy bruto. Pero su humedad la delata y sé que mis palabras hacen su efecto.

De nuevo en pie, abierta de piernas y con las manos en la nuca, le he propinado una serie de azotes que ponen su culo como la grana a medida que aumento la fuerza de los mismos. En cada uno de ellos se retuerce y le tengo que recordar continuamente que no quiero que se mueva. Paso la palma de mi mano por su sexo que ahora es un torrente que le baja por el interior de los muslos.

Tengo escondido un pequeño vibrador de efectos demoledores y una bola vaginal vibradora con mando a distancia. Primero le introduzco la bola que ella no sabe lo que es y le ordeno que la sujete con los músculos vaginales, y que no quiero que se le salga de ninguna de las maneras. De pronto activo el mando a distancia mientras sigo con la cadencia de azotes. Se retuerce pero sabe que tiene que recuperar la posición inmediatamente. Esta sudando y gime, respira agitadamente y tiene la boca entreabierta.

Después de unos minutos con esas sensaciones he aplicado el pequeño vibrador directamente en su clítoris y se le han doblado las piernas en poco menos de cinco minutos. Estaba esperando ese momento ya y se ha colgado de mi cuello en un abrazo tembloroso. No puede articular palabra y la sujeto hasta que se le pasan los temblores.

Kraken.

La Fiesta - Primera parte.

Llegaba ya con tres minutos de retraso a la fiesta, eso si conseguia en breve salir de aquel desesperante atasco. La sonrisa boba del taxista, que podia ver a traves del retrovisor me estaba poniendo aun mas nerviosa. Claro que si soy sincera,no era de èl totalmente la culpa.

Me habìa subido la falda para evitar que se arrugara en demasìa y una porcion generosa de muslos lo tenía hipnotizado.

Marta se enfadaría y mucho si no conseguía llegar a tiempo. Me lo había repetido hasta la saciedad: No llegues tarde!!.

Y esta vez me había esforzado porque fuera así. Sabia que mi amiga me perdonaría cuando viese el motivo de mi demora. Falda negra de raso, completamente ceñida, una blusa blanca transparente como un velo con un cuello imposible que llegaba hasta la boca del estomago y que evitaba mas de un infarto gracias a la cascada de chorreras que lo adornaban.

Por supuesto no llevaba sujetador. Mi ropa intima se limitaba a unas minusculas braguitas de encaje blanco acompañadas de ligueros y unas finisimas medias de seda, los altos zapatos tambien de raso completaban el conjunto.

Mi cuello desnudo indicaba a las claras que yo no pertenecia a nadie, cosa que me mortificaba un poco en ese tipo de reuniones en que las sumisas lucian orgullosas los collares de sus Amos como trofeos de guerra, pero viendome todo el mundo comprendia que si yo no tenia amo era simplemete por que no queria.,Mas de uno habria pagado una fortuna por poner su hierro en mi cuerpo.

Pero no...yo no queria solamente un Amo...queria ademas...Mi Dueño absoluto.

El frenazo brusco del taxi me hizo regresar al mundo rapidamente. Pague al buen hombre y como ensayo general de lo que me esperaba, abri las piernas de par en par durante unos instantes para que el esforzado miron no se olvidara de mi en mucho tiempo.Y luego como una princesa altiva baje del coche sin dirigirle ni siquiera una ultima palabra. Eso si...meneando las caderas un poco mas de lo normal para que esa noche tuviera un aliciente mas en sus pequeñas fantasias nocturnas. A la decima de segundo ya me habia olvidado de él para siempre.

Llegue a la entrada de la casa y antes de llamar me "recoloque" todo. El ultimo toque fue ponerme la mascara de plumas, antojo de la anfitriona para aquella velada. Me abrió la puerta del jardin una encantadora jovencita muy amable y algo "achispada".

Llegaba tarde...todo el mundo estaba ya mas que relajado y las risas y las voces suaves daban notas de cristal a la magnifica noche. Busque a Marta entre aquel mar de caras ocultas,una veintena de personas fluctuaban por el cuidado cesped. Logicamente ni rastro de ella si me vió..me ignoro por completo.

Asi que permaneci sola contemplando ahora un poco mas atentamente lo que tenia a mi alrededor. Lo mas llamativo las mascaras, todo el mundo habia cumplido a rajatabla el requisito.

Los señores impecables..aunque empezaba haber algun que otro descamisado y las sumisas como joyas sacadas de un cofre para la ocasion lucian explendidas sus impudicos vestidos.

Cinco o seis ademas del susodicho collar, llevaban magnificas cadenas de paseo y sus amos las mantenian sujetas a su lado. Coji una copa de una bandeja y me sente en una mesita un poco mas apartada bajo un enorme arbol. Aquello no me gustaba, pero poco mas podia hacer por el momento. Saque un cigarrillo de mi bolsito y envuelto en el aroma del mismo me llego otro mas embriagador. Una mano aparecio junto a mi boca como por arte de magia encendiendome el pitillo y una voz suave me pregunto sin ambajes:

-¿Donde esta tu Amo?.

Automaticamente,la mia bajo de tono y obediente respondí:

-No tengo amo...Señor.

-Levantate!- me ordeno-quiero verte.

lo hice lentamente, con la mirada clavada en el suelo, sin percatarme siquiera de que el antifaz no dejariá ver el pequeño detalle de respeto.

El sin embargo no se perdio ni un detalle y notaba su mirada ardiente recorriendome una y otra vez. Su olor ahora mas cercano me hizo aspirar el aire con ansiedad y mi boca se entreabrio para recibirlo de lleno, como premio e inesperadamente note una calida humedad en mi sexo, como si una trompeta de guerra lo hubiera despertado de su letargo.

Trycia

domingo, 17 de agosto de 2008

La Primera Entrega - Explicación

Por razones obvias, no hay detalles intermedios. Parece que falta algo...y asi es. Quien entiende, no lo necesita y quien aterriza aqui por curiosidad, tampoco.

Podria ser como darle una caja de bombas a un niño para que juegue.

La Primera Entrega (parte tres)

Estas tendida en el suelo ahora encogida, completamente agotada, temblando, sudorosa. La mirada perdida en algún punto de la pared blanca. Solo te mueven los espasmos que aun tiene tu cuerpo y que no puedes controlar.

Me acerco a ti y te levanto con cuidado. Te abrazo y te apoyas en mí con el cuerpo flojo. Se que aún no sabes posiblemente donde estás. Las sensaciones han sido muy fuertes y aunque podías imaginar…. todo esto lo ha sobrepasado.

Despacio te llevo andando al cuarto de baño por el pasillo, te apoyas en mí y vas recobrando la conciencia poco a poco. Me miras incrédula, estas como mareada. Te beso suavemente los labios pero te limitas a dejarme hacer…. como hasta ahora.

Todo ha sido un dejarte hacer que te ha llevado a sitios donde nunca pensaste. La confianza que has depositado en mi te ha merecido la pena; estoy seguro de que eso lo escucharé mas tarde, cuando te recuperes.

Te siento en una banqueta mientras abro el agua caliente y te preparo un baño. Estas aun como ida y necesitas relajarte. Mañana hablaremos de todo con calma. Creo que no has asimilado lo sucedido.

Te enjabono en la bañera y parece que te duermes…..Me dices…aun no has cenado. Sonrío ….

– Tú tampoco has comido nada. Tienes hambre?
– Ahora tomamos algo si te parece. Tengo preparadas algunas cosas.

Abres los ojos con una sonrisa, parece que vas volviendo a la realidad despacio. Me miras con cara de intriga aún y tu sonrisa se hace más amplia.

- Esto era todo? Te empiezas a reír…….. Murmuras…. ”Gracias. Bésame, anda, lo necesito”.

Sin pensarlo mucho, empiezo a quitarme la ropa delante de ti y me meto en la bañera poniéndote entre mis piernas, tu espalda contra mi pecho.

Echas la cabeza hacia atrás buscando ….. Un beso quizá? Te enjabono despacio con la esponja. Gimes bromeando…mmmm…… esta golosa ahora…tierna…

Te levantas y te pones frente a mi, desnuda y desafiante. Me miras con cara de picara: Cenamos algo y después hablamos si te parece……

Sales de la bañera y coges un albornoz grande….es de mi talla, lo abres: “Señor, te espero”.

Vas andando por el pasillo mientras te pones el albornoz moviendo las caderas de forma exagerada…estas de buen humor y juguetona.

Enciendes la luz de la cocina. Abres el frigorífico y empiezas a sacar bandejitas mientras te giras y me invitas a coger una botella de vino de un mueble. A mi elección. Tú también tomarás vino, te apetece ahora.

Nos sentamos en silencio a comer y abro la botella de vino, te sirvo un vaso y brindamos…por que brindamos? Tú tienes un brindis preparado…..

- Por ti, mi Señor, por todo lo que me has dado, por todo lo que me vas a dar y por todo lo que quiero que tomes de mí, que es tuyo.

Levanto el vaso y veo en ti una persona diferente. Has asumido con naturalidad todo lo que hemos ido hablando anteriormente. Ahora es el momento de las palabras y quiero saber de tus labios lo que piensas.

- No me imaginaba las sensaciones tan intensas que me ibas a proporcionar, no tenia ni idea. Hemos hablado mil veces de ello pero faltaba la realidad. Sentirte, sentir tu voz, sentirte como hombre, como me has llevado, me has transportado, sentir como haces conmigo lo que deseas y como me pongo en esos momentos, no sé decirte que no a nada, me he sentido la mas perra de todas y esa sensación me excitaba mas, quería dártelo todo, entregarte todo……

Sonrío de nuevo mientras te miro. Aceptaste ser mi sumisa con ciertas dudas acerca de lo que podría suceder en la realidad. Ahora lo sabes y ahora sé que ha empezado tu camino. Lo deseas y quieres entregarte al hombre pero sobre todo a tu Amo, verdad cachorra?

viernes, 15 de agosto de 2008

Negociación

Por fin has accedido a que nos veamos después de varias charlas telefónicas. Has tomado muchas precauciones y lo comprendo en los tiempos que vivimos.

Sabes que en un momento u otro has de correr el riesgo y lo único que intentas es minimizarlo aunque creo que ambos conocemos ya el final de todo esto.

Hemos quedado en esa cafetería céntrica donde te sientes segura. Hay afluencia de público y eso te tranquiliza. Me ves sentado en una mesa al fondo, la más discreta que he podido encontrar en un rincón. Vine con bastante tiempo de antelación precisamente para ocupar esa mesa.

Te has vestido como te sugerí y eso me agrada. Otro paso que has dado. Una camiseta veraniega blanca ceñida y una falda vaporosa de colores, sandalias con tacón y las uñas pintadas de rojo vivo. No te gustaba el rojo pero lo has hecho. Seguramente cuando te pregunte sobre tu ropa interior no me sorprenderé si me respondes “blanca”. Conoces mis gustos ya.

Vienes con una sonrisa hacia la mesa y te veo más atractiva de lo que imaginaba. Me das dos besos y te sientas frente a mí, dando la espalda al resto del establecimiento. Yo domino con la vista la situación sentado con la espalda hacia la pared.

Pides un refresco y ahora te noto el nerviosismo aunque lo intentas disimular haciendo alarde de tu simpatía mientras charlamos de cosas banales y nos estudiamos disimuladamente.

Detecto que te esta costando trabajo aguantar mi mirada y empiezas a evitarla cuando hablas girando la cabeza hacia los lados, a un punto imaginario. Gesticulas con las manos y te las agarras inconscientemente. Te noto inquieta y en un momento de tu charla, te interrumpo ligeramente para decirte en voz baja y tono imperativo que me mires a los ojos mientras hablas. Te quedas callada y siento como acusas la orden. Me respondes en voz baja – si, perdona.

Te has quedado seria y sigues hablando en tono mas sosegado, parece que insegura y haces esfuerzos para mirarme a la cara mientras lo haces.

Te corto nuevamente y te pregunto de forma inesperada por el color de tu ropa interior. Bajas la vista y te pones colorada mientras susurras – blanca. Te pregunto por que has elegido ese color y me respondes que sabes que es mi preferido. Podías haber respondido cualquier cosa pero dices la verdad sin esconderte y eso me agrada.

A partir de éste momento has perdido el ritmo de la conversación y empiezas a responder a las preguntas que te hago en ese tono inquisitivo que sé que te gusta. Lo haces en algunos casos con gran zozobra pero no esquivas ninguna. Estas dispuesta a agradarme por que lo que has visto te agrada a ti también y eso es lo que querías tener claro. A partir de ahora no tienes reparo en responder a nada y vas explicando, en algunos casos poniéndote colorada, todo lo que saco a colación sobre tus gustos y forma de pensar.

No tienes experiencia pero sé de tu carga de deseo así es que te empiezo a explicar detalladamente lo que espero de ti, lo que me gusta y a donde quiero llegar al mismo tiempo que requiero tu afirmación a cada una de las situaciones que te expongo. Mantienes la vista baja cuando respondes y te tengo que recordar continuamente que la levantes. Se que te sientes azorada pero doy por sentado que ésta situación te gusta.

Continúo con mis explicaciones dando en algunos casos tanto detalle que no dejo nada a la imaginación. Escruto tu mirada y detecto que todo es de tu agrado hasta el punto que empiezas a morderte el labio inferior y a sentirte inquieta en tu asiento mientras cruzas los dedos de tus manos sobre la mesa y las aprietas en algunos casos como válvula de escape del torrente de sensaciones que te asaltan. No puedes disimular ya lo que estas experimentando.

Me pides permiso para ir al baño un momento y te respondo que si pero que traigas tu braguita y me la entregues para saber si te sientes a gusto en mi compañía y es de tu agrado lo que estamos hablando. Bajas la mirada y te pones totalmente colorada mientras susurras – estoy empapada, Señor. Puedo ir?

jueves, 14 de agosto de 2008

Relato de una sumisa.

Postrada en mitad de la habitación, desnuda y desconcertada espero su regreso. Tengo las muñecas atadas a la espalda y los tobillos se unen con una ligadura de cuero. Mi frente toca el suelo pero mi cuerpo permanece totalmente relajado. Mi cerebro repasa incansablemente la última escena, las últimas palabras, el ultimo gesto de Mi Amo.

Me muerdo ligeramente los labios y ráfagas de imágenes se cruzan en mi mente. Mi única preocupación no es el tiempo que llevo en esa postura. Se que deberé permanecer en ella mucho mas...No es el frío que empieza a dejar insensible mi piel, ni tan siquiera la sed que noto en la garganta.

Mi única preocupación es saber en que momento le disgusté. Sabe que mi mayor castigo es su silencio y esta vez lo esta aplicando a fondo. Se que cuando regrese su pregunta será directa...-Y bien?.

Y se, que con mi respuesta dará su siguiente paso. Así es que trato por todos los medios de descubrir el motivo de su enojo. No por librarme de un nuevo castigo, que viniendo del El para mi es un regalo, sino por privarme del placer de verme reflejada en sus ojos. A pesar de la zozobra que me embarga noto como una oleada de calor sacude mi cuerpo. Y vaya como lo sacude. Noto como mi sexo se contrae ligeramente ante el pensamiento obsceno que acude inesperadamente y hace que me relama como una gata satisfecha apurando su última gota de leche....

Corrijo inmediatamente mi pequeño desliz y vuelvo a concentrarme en mi trabajo de búsqueda pero resulta infructuoso. Pasan los minutos y apenas llego a oír como se abre la puerta...Una risa alegre y fresca pone todos mis sentidos en marcha. La luz hace que parpadee pero no levanto la cara. No es el momento y lo se. La risa de Mi Amo mezclada con la de la desconocida es el peor de los latigazos. Noto como su mano me agarra del pelo y sus ojos se clavan en los míos..-Y bien? desesperadamente busco algo que decir, pero solo el silencio acude en mi ayuda. La expresión de su cara se hace insondable.

Se levanta coge un sillón y se sienta justo enfrente de mi. No hay mas de dos metros de distancia...un mundo entero.

Chasquea los dedos y una belleza rubia de aspecto tímido entra en mi campo de visión. Mi mirada recorre de abajo hacia arriba cualquiera de los pequeños detalles que la rodean. Botines negros con tacones de aguja altísimos, unas piernas bien formadas desaparecen a la altura de las rodillas bajo una falda negra ceñida a unas suaves caderas. Camisa negra y una larga melena con ondas que roza su cintura. Poco mas puedo ver..lo suficiente como para que mi cuerpo se tense. La furia hace que respire hondo y trate de calmarme. Mi Amo la sienta en sus piernas, de lado, y comienza a besarla lentamente sin apartar ni un segundo su mirada de la mía.

Esta tranquilo. Yo diría que hasta se divierte, lo que hace que me tense mas aun. Su lengua recorre la de la dulce criatura que lo mira con adoración. Sus manos recorren una y otra vez su cuerpo…tentando, palpando, provocando...Haciendo que en cada caricia sienta una muerte agónica.

Mi mirada baja lentamente y eso provoca su reacción. Se levanta de golpe, casi con violencia y la muchachita despierta repentinamente de su momento de gloria. Me agarra de nuevo del pelo y nuestras miradas se enzarzan en un dialogo lleno de pasión que a ambos nos sacude.

-Has aprendido algo T ...... ?

-Si, Mi Amo,

-Me alegro pequeña.

Se gira, coge de la mano de la asombrada jovencita y con voz baja y pastosa murmura:

- Cachorra, he aquí a mi sumisa mas preciada, mírate en ella y aprende,
por que goza de todo mi cariño y respeto.

- Desátala y acercaros las dos. Vuestro Dueño impaciente os espera

Trycia.

martes, 12 de agosto de 2008

La primera entrega (parte dos)

Has quedado desnuda, de pié, mostrándote de nuevo frente a mi esperando mis órdenes. Miras hacia el suelo pero intentas descubrir el bulto en mi pantalón. Sé que estas excitada, te huelo. Me levanto y doy una vuelta lentamente a tu alrededor…me detengo a tu espalda. Te noto tensa, esperando. Te ordeno en voz baja que abras las piernas y pongas tus manos a la espalda. Obedeces sin dudarlo. Vas bien….. esperas mi siguiente paso que imaginas ya y te humedeces entre las piernas. No te defraudo, paso la palma de la mano por tu sexo sintiendo por primera vez tu humedad, la suavidad de la piel de tu coño completamente depilado según mis órdenes. Te oigo respirar profundamente mientras lo hago y hasta diría que en mi mano cae una gota de tu interior.

Te ordeno que eches el cuerpo hacia delante y sin dudar te pones a mi disposición mostrandote obscena mientras tus pechos cuelgan debido a la postura. Me saco a tu espalda el miembro..no lo puedes ver pero has escuchado la cremallera. Has hecho un amago de volver la cabeza pero sabes que no, no debes moverte. Solo esperar acontecimientos. Despacio, apunto en tu coño mi polla dura y te relajas, sientes como te la meto despacio hasta dentro mientras sueltas un suspiro. Me quedo quieto sintiendo como te humedeces mas aun. Paso las manos por tu cintura y las subo despacio por los costados, sé que tienes cosquillas, me lo advertiste, pero no te mueves apenas, te muerdes los labios pero no te mueves. Busco tus pechos y los amaso sin compasión.

Cojo tus largos pezones, ahora duros entre los dedos comenzando a ejercer presión en ellos. Suspiras y te mojas mas. Haces un intento de moverte pero mi azote te paraliza en seco al tiempo que sueltas un grito ahogado. Cojo de nuevo tus pezones y ahora tiro sin piedad de ellos mientras ahogas un gemido mezcla de dolor y placer. Sudas y respiras fuerte mientras te sientes empalada y ansiosa por que empiece a moverme. Pero aun no es el momento.

Te la saco lentamente y te desconciertas…. Me pongo delante de ti, tienes la polla a la altura de tu rostro. Te cojo del pelo y te ordeno secamente “limpiamela”…. Abres la boca y torpemente me la empiezas a chupar. Sé que apenas lo has hecho en tu vida, que te ha parecido sucio eso siempre, pero me da lo mismo, aprenderás y te gustará por que eres mi puta y tu compromiso de entrega es sin condiciones. Mañana no te reconocerás cuando te mires en el espejo y rememores lo sucedido.

Te follo la boca durante unos minutos sujetándote la cabeza de ese bonito peinado que te has hecho para mi. A veces te mantengo la cabeza apretada para que te entre hasta el fondo, sientes como te falta el aire pero sigues sin rebelarte por que sabes que no tienes que hacerlo. Cuando te suelto, respiras agitadamente. Noto tu excitación en aumento, el color de tu rostro, el brillo de tus ojos. Estas deseando que esto continúe sin parar y llegar a donde sabes que terminarás, tirada en el suelo, sintiendo las convulsiones de un orgasmo tas otro y sin poder moverte apenas. Perdida toda la voluntad y entregada totalmente a tu Amo.

De nuevo doy vueltas a tu alrededor mientras te mantienes en la misma postura. Sabes que ahora mi curiosidad se dirigirá hacia la virginidad que te queda aún. Jamás pensaste que esto podría llegar pero ahora nada te puede detener ya y quieres todo, que no quede ni un resquicio de tu virtud sin violar.

Me sitúo detrás de ti. Sabes lo que quiero y te mueves despacio para ofrecerme la mejor visión de tu culo virgen. Te ordeno que te lo abras con las manos y lo haces sin dudar un segundo en ello.

Me separo un par de pasos hacia atrás y te observo. Tienes un culo precioso, duro y apetecible. Te lo follaré pero tampoco será ahora que es lo que estas esperando.

Te miro detenidamente en esa postura indecente. Que hay de la dama virtuosa que conocí hace unos meses? Esa mujer seria con la que mantenía charlas de todo tipo hasta que poco a poco fui arañando la capa de su camuflaje llegando por fin a lo que tenia dentro? Y tu, perra preciosa, te fuiste abriendo cada día un poco mas, entregándote con rubor al principio y con gran esfuerzo por mi parte para convencerte de que no tenias escapatoria.

Recuerdo aquel día en que después de una larga charla en el Messenger estabas completamente excitada, te veía los ojos a través de la cámara llenos de deseo carnal. Aun con la ropa puesta y sudando completamente. Vigilaba tus manos sobre el teclado y no te permitía que las bajases.

Deseabas masturbarte y te daba ya lo mismo que te mirase o que te diese de latigazos. Solo deseabas tener el placer que tu cuerpo no podía reprimir. Pero no te lo permitía y eso te hacia desearlo mas. Algo te impedía hacer tu voluntad y sabias que ya había tomado posesión de ti. Estabas sometida.

La Primera Entrega (parte uno)

Estas ahí, esperándome. Apartada de la gente, tímida. Mirando en tu entorno, buscando mi rostro.

Yo si te he visto en la distancia pero algo me detiene un poco mas antes de descubrirme y llamar tu atención. Te miro, te disfruto….

Repaso con la vista tu figura, desde tus elegantes zapatos hasta el recogido de tu pelo. Me quedo contemplando tu rostro, tu mirada inquieta al no verme aun. Has seguido bien mis instrucciones.

Me fijo en tu boca, en tus labios. Ese gesto tenso que tienes ahora mismo y que sé que dentro de un momento será una amplia sonrisa cuando me descubras por fin observándote. Fruncirás el gesto y me preguntarás cuanto tiempo llevo ahí, harás un mohín de enfado que se te pasará rápido aunque tu timidez te hará bajar la vista mientras sonríes al saber que te he estado mirando despacio, descaradamente, sin dejar un detalle.

Por fin llamo tu atención y me ves, vienes despacio y tu rostro se transforma a medida que la distancia entre nosotros se reduce. Tus ojos tienen otra luz, sonríes, me abrazas mientras me besas en la mejilla. Me preguntas, bajas la mirada y sonríes mientras te coges de mi brazo y nos encaminamos a la salida de la estación.

En el trayecto aun no eres capaz de aguantar mi mirada fija en tus ojos, te acercas tímidamente mientras charlamos despacio. Llegamos a tu casa y subimos en el ascensor. Estas tensa, nerviosa, Es la primera vez que nos vemos cara a cara y estamos en tu casa, en tu refugio. Abres la puerta invitándome con el gesto a que tome posesión de ella… de ti. Preferías que ésta primera cita fuese en tus dominios, no querías salir de tu ciudad, no querías un hotel anónimo.

Nos habíamos visto en fotos al principio, después a través de la cámara. Hemos hablado horas y horas por teléfono pero ahora estoy aquí, cerrando tras de mi la puerta de tu castillo donde ahora eres tu la prisionera.

Te quedas paralizada, esperando no sabes bien que, sin saber que decir. Te cojo de la mano y te atraigo hacia mí. No te resistes, te sientes arrastrada suavemente hacia mi pecho. Apoyas tu cabeza mientras me abrazas en silencio. Te beso el rostro despacio, oliendo tu perfume suave mientras te mantengo firmemente abrazada. Te abandonas.

Levanto tu cara y te beso los labios. Miro tus ojos y veo brillo en ellos. Vuelvo a besarte la boca, ésta vez con mas intensidad, con mas deseo en el beso. Abres la boca y la entregas. Una rendición sin condiciones mientras siento como tus manos me aprietan contra ti.

Tu respiración se esta agitando y escondes la cara en mi hombro. Te beso el cuello y siento como te estremeces pero aguantas el escalofrío. Te pegas mas a mi cuerpo, quieres sentirlo mientras sigo besando despacio tu cuello y noto como el cosquilleo acelera tu respiración. Juego con mis dedos en tu nuca y te levanto la cara cogiéndote firmemente del pelo. Me miras con la boca entreabierta, los ojos brillantes de deseo y fuego en el aliento. Quieres mas, lo quieres todo y no puedes esperar.

Te muerdo los labios, te beso jugando con mi lengua. Sujetas mi nuca apretando tu boca contra la mía mientras tu cuerpo busca el mío con descaro. Tu pierna busca el roce entre las mías y noto el calor que te invade cuando sientes mi erección.

Tu timidez te impide tomar la iniciativa pero no dejas de provocarme para que dé un paso mas, besándome sin parar, quemándome con el aliento, buscando con tus manos mi espalda para apretarte mas contra mi cuerpo, te rozas descaradamente mostrando tu deseo ya sin rubor.

Te estremeces cuando sientes mis manos recorrer tu cuerpo sobre la ropa, acariciando cada rincón, deteniéndome en las zonas que te han producido un cierto sobresalto para a continuación abandonar tu cuerpo a mis dedos que exploran ya descaradamente todos tus rincones sin respetar botones ni cremalleras.

Siento como se diluye la mujer madura, seria y segura de si misma en su mundo profesional, la que en su timidez se ha ido dejando arrastrar por las sensaciones desconocidas. Dejas salir a la hembra en celo, la que desde hace meses desea en silencio éste asalto a su virtud dejando que le arrasen completamente, entregándose sin condiciones y sabiendo que esto no ha hecho mas que empezar.

Te separo de mí y cojo tu mano. Te llevo lentamente hasta lo que supongo es el salón y donde has dejado preparadas todas las cosas que te dije. Ahora has reparado ya con inquietud en esa bolsa de piel negra que llevo en la otra mano y que sabes lo que contiene. Notas un escalofrío que te recorre el cuerpo.

Me siento en un sillón mientras permaneces de pié ante mi. Esperando mis órdenes. Miro con aire distraído todo lo que has preparado en la mesita que tengo al lado del sillón. Has hecho todo con exquisito cuidado.

Te miro directamente a la cara mientras te ordeno sin levantar la voz que te quites la ropa despacio. Sientes como el calor sube a tus mejillas. Nunca te has sentido tan desnuda como te hago sentir ni tan vulgar como sabes que te sentirás dentro de unas horas mientras te asaltarán los espasmos de unos orgasmos inesperados e intensos que hasta ahora has sentido en soledad pero que sabes que hoy serán ya entregándote sin condiciones. Tal y como hemos pactado. A partir de hoy eres mi juguete sexual, mi sumisa, mi esclava.

Lentamente has ido dejando en una silla, bien doblada toda tu ropa y solo te quedas con esas medias negras y tus zapatos de tacón como sabes que es mi deseo.

Permaneces ahora con la vista baja y mas desnuda que nunca ante mi, con las manos cruzadas en el regazo intentando tapar tu desnudez al tiempo que inevitablemente sientes el calor que te invade por dentro.

Te ordeno que te des la vuelta para observarte con detenimiento. Lo haces dejando que mis ojos te violen completamente hasta el último rincón de tu cuerpo. Pechos aun firmes con los pezones duros que sobresalen ahora por la excitación, un culo que se mantiene en forma gracias al gimnasio, vientre plano, piernas bien torneadas, el sexo completamente depilado.

A tus cuarenta y cinco años y después de dos embarazos estas muy bien conservada y lo sabes. Sabes que me excitas. Eres una mujer que atrae a tus compañeros de profesión aunque ellos no saben tu secreto. Simplemente les mantienes a distancia por que desde hace meses eres de un solo hombre. Tu Amo. Desde tu divorcio apenas has tenido alguna relación esporádica que no dejo huella en ti. Después nos conocimos y poco a poco me fuiste dando a conocer tus rincones ocultos a medida que comprobabas que tenias ante ti a la persona que te podía llevar a conocer esas sensaciones que solo habías imaginado.

Y hoy por fin es el día en que te sentirás de verdad usada y tratada como la perra que llevas dentro, la que bajo esa timidez esconde una carga de deseo incontenible que se dispara cuando su Amo la transforma en un juguete de sus deseos y caprichos.